Cuantas veces vamos por lana y salimos trasquilados.

grindo doido

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Muchas veces dejé algo bueno ( forma, carne, cuerpo, trato, dinero, posición, somatotipo, clase, don de gente, empoderamiento, etc), fui por lana y salí trasquilado. Teniendo algo concreto lo perdí por mirar, hacer, ir, intentar o tener ( sexo y amor, solo sexo, solo amor, o algo así) con alguien nueva, o que ya sabía como era ( sabiendo que era una p, una trotacalles, una cualquiera, una materialista, que solo quería mi dinero, mi tiempo, el momento, algo o todo de ello). Me pasó de joven, virgen, con harto recorrido, mundano y hasta hoy con 49 años.

Recuerdo una chica digamos 10 años menos que yo, me la presentaron, coincidimos en todo, el sexo era delicioso, a veces los fines de semana estaba en mi casa y luego al siguiente en su depa. Todo iba bien, no había trabas, ni complejos, ni peros, mucho menos " oye a donde vamos", sin presiones pero me fue a buscar una conocida ( yo la quise y ella no, solo me vio por sexo) y aunque safe unas veces, tan solo en un viaje de mi pareja de ese entonces, acepté salir con la otra para cag.........

No tuve que decir nada, cuando regreso de su viaje, se dio cuenta de lo ocurrido. Como gran pendejerete, quise tirar con la ex y ni me atendió.

A ustedes les pasa, nunca les pasó. Se puede ocultar las inseguridades siempre???.
 
Respirar es lo mas difícil de hacer cuando todo está dicho, está destruido.

Solo desee estar bajo tierra porque una vez mas el tren se fue sin ella y sin mi.

Sería hace 10 años, un mujer bondadosa, chabacana me impactaba por su crudeza y pese a sus lonjas, era terrible en la cama. Una licuadora, fue fácil entendernos, casi de la misma profesión y un amigo en común selló el pacto que nos llevó varios meses a ser los mejores amigos-amantes. Era casi de mi edad y eso lo hacía mas fácil para no aburrirnos ni irnos. Le encantaba ponerse en 4 y decirme huele perro, olfatea tu carne, bien puesta su cuca goteando y su ano coquetón y aspirando todas su mundo, me iba haciendo camino en esa potranca.

Fue extraño que un día me dijera, amor, te dejo las llevas de mi casa ( vivía sola), ya que no estaré llegando temprano pero desearé que me vayas cocinando. A veces lo hacía pero la gran mayoría compraba. De tanto salir para esas cositas, conocí a una paisanita, bien dulce, bien tratable, bromista y no le puse la puntería, hasta que la vi en falda corta, sus piernas gruesas y blancas me fueron traumando, una cosa llevo a la otra y en un par de días me la levantaba. Era rico, mucho mejor que con la que salía, una vez olvidé todo pero me perdonó.

Lo que no pudo fue encontrarnos en su cama. Resulta que por trabajo ella se iba de viaje un fin de semana, me quedé con todo, aproveché en que la doña me traiga todo de su puesto de verduras, me cocino rico y luego a darle duro, una delicia que no oliera, bien cuidada la papita, no apretaba mucho pero nos dabamos maña para que ambos gozaramos. Yo como gran pendejo, me fui a duchar luego de quedar herido ( 3 polvos mínimo) y al regresar, la tía seguía jato, le empecé a mamar las tetas y la cuca a ver que pasaba, cuando llega la dueña, mi chica. PTM no supe que decir, que hacer, fueron lágrimas, recriminarme, la tuve que mover, llevar a otro ambiente para que la cholita se fuera y me dejara con el cargamontón.................



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Cómo dicen, la mentira tiene patas cortas. Solo te queda soltar y sanar, porque hay muchas más allá afuera
 
Un trío delicioso y luego sufriendo solo

Cierta noche recibo un mensaje, era un amigo, algo trivial, cotidiano, el como estas, hay una reu, vamos ( no me importo no informar a la chica con la cual salía-no la valoré ni para la faena). Me presumía algo, porque el pata siempre te sacaba conejos de la galera ( nenas de donde menos creías). La fiesta empezó bien, casa antigua, chicas de varias edades, algunas parecían de la vieja guardia, trotacalles pero no podía injuriarlas. Avanzaban las horas, el alcohol hacía efecto, mi pareja no me llamaba, yo como gran pendejo me decía, si no hay nada de ella, asumo, hago y decido con alguna de aquí.

Sin excusas, sin peros y con muchos retos, empezaron a bajar amigas de la dueña de casa, aparentemente era cumple de una de ellas y no se porque se lo hicieron allí. Se me pega una joven, flaca sin trasero pero tetona, simpática de cara, jetona, bembona, te miraba y era como si te decía "Nos besamos", no había mucho que hacer, y de pronto se fueron dirigiendo arriba, al segundo y tercer piso. No se si hubo fiesta romana pero cada cubículo era un festín.

Yo empecé a temblar, no se porque, temblé y me fui de la mano, ya algo picarón, la vi con otros ojos, o mas bien empecé a idear, a idealizar, a creer que sus curvas me adormecerían de placer. Se movió a danzar, meneaba la cola, las piernas, todo, como vibraba. Se le notaba el forro chico, eso me impactó, y cuando se apoyó en mi, me dijo al oído " Estoy empapada y sino me das fierro, me iré a quemar por allí sin ti". Era una orden, levanté la mini y no necesite mas, desenfundé la pistola y le metí todas las balas. Los ruidos eran confusión de muchos ambientes, se mezclaban los sabores y olores, las sensaciones que a esa hora todos gozábamos y que aunque mi mente y cuerpo estaban allí, una parte minúscula sabía que lejos de allí algo y alguien no la pasaban tan bien.

Transcurrieron varias horas, nos embriagamos de nuestros sudores y luego de acicalarnos nos fuimos como llegamos, dos desconocidos que querían que alguien prendiera el fallo y ya conseguido el premio, no había mas por hacer.

Me fui, llegué a casa, comí algo, tomé mas agua, subí casi tambaleándome para llegar a mi cuarto, no me cambié y cuando levanté, vi el celular una serie de llamadas y mensajes. Era la saliente que me dio forata sin darle explicaciones, nunca supe hasta hoy como se enteró............
 
Capítulo 4: La caída del deseo

Retrospectiva con una fémina de lo inusual complicado al inicio irreal y orgásmico


El calor del mediodía limeño se colaba por la ventana abierta del décimo piso, tal vez eo me ayudó a no pasar tantos apuros por las circunstancias que en breve viviría aquella ocasión del año pasado.

Su cuerpo junto al mío, el roce de sus labios, la suavidad de su piel y ese aroma que me atrapaba, todo parecía detenerse en un instante perfecto, el cual se diluyó como azúcar en el jugo luego de unas vueltas.

Pero de repente, un golpe seco en la puerta rompió la burbuja. —Es mi marido… tienes que irte —susurró, con la respiración entrecortada, los ojos llenos de pánico y culpa. Mi corazón dio un vuelco. Estaba casi desnudo, con la mente aún perdida entre su cuerpo y la sensación de haber alcanzado algo inalcanzable.

Desde la ventana, el vacío hacia la ciudad me hacía sentir la fragilidad de mi propio orgullo y deseo. Mientras recogía mis prendas, me preguntaba cómo había llegado hasta ese momento: la mentira de que era soltera, la fascinación que sentí desde el primer encuentro, la emoción que me había hecho ignorar señales que ahora parecían obvias.

La Lima de 2024, con sus calles ruidosas, su tráfico incesante y la lucha constante de sus ciudadanos por sobrevivir, se reflejaba en mi vulnerabilidad: allí, incluso la pasión podía volverse un riesgo.

No quedaba allí, estaba en trace, al meterme por la ventana, olvidé donde estaba, cayó mi pantalón al vacío, solo me quedaba el polo, a pesar del buen clima, una ventisca me atravesaba por las piernas como diciéndome ya vez por pendejo hasta donde haz llegado.........................

Capítulo 3: La tentación descubierta

Momentos inigualables solo en el momento


Recordé la primera vez que me invitó a su departamento, prometiendo solo una copa de vino y conversación. No era una figura despampanante, como en muchos momentos me topé con una dama que pocos a simple vista la quisieran, irían por ella o algo más que eso.

Sus ojos hacia el cielo, como si de allí le llegarían las palabras que, en esos labios, eso sí, ricos, grueso, y esa lengua pecaminosa que cuando me rozó la primera vez pasó mas que electricidad. Sabía con dulzura, ternura y pasión decir las cosas, llevar de un punto medio al extremo y todo fluyendo sin desesperación.

Era un Pueblo Libre muy real, calles que alimentaban mi ego, lujuria cercana y también bohemia pura. De un golpazo estaba saturado de tráfico, vendedores ambulantes, y un rumor constante de obras y gritos callejeros. Pero al abrir la puerta, su sonrisa, su perfume y la forma en que me miraba hicieron desaparecer el ruido de la ciudad.

Durante horas, nos reímos, hablamos de libros, música y sueños truncados por la realidad peruana: los alquileres altos, la inseguridad en los barrios, las largas jornadas laborales. Pero el roce de sus manos, el calor de su cercanía, fueron escalando más rápido que las palabras. Ya me sentía extasiado, con ropa sentía pequeñas erecciones, me decía, ya pues, a que hora te penetro. Solo faltaba poco para el recreo y la diversión.

Me sorprendió la intensidad de nuestra química. Sus labios encontraron los míos, y de pronto el mundo exterior se desvaneció. La tentación era tangible, imposible de resistir, aunque algo en su mirada insinuaba secretos, silencios que yo ignoraba por completo.

Y era mejor así, de saber, quien sabe ni un paso hacia adelante, el frenesí con ella era inevitable y toda convivencia como puesta en el sol que no quemaba ni ardía pero si la dosis precisa para cogerla y cabalgar hasta el infinito agradeciendo por la bendición…………….

Capítulo 2: La mentira que seduce

Normalita, taco 5, pequeñita pero que bien manosea, toca, besa, succiona y enamora.


Me confesó ser soltera, o al menos eso creí. Cada palabra parecía genuina: hablaba de viajes que nunca hizo, de historias familiares inventadas y de un presente lleno de libertad que no correspondía a la realidad. Como ese cuerpo menudo que en ropa ancha se perdía, ya con pequeños vestidos como su silueta, conquistaba, se le metía el calzoncito casi de niña y con mimos y gemidos, me derretía al primer contacto.

La Lima de 2024 era testigo silencioso: cafés llenos de jóvenes con sus laptops, calles llenas de vendedores y personas corriendo detrás de sus oportunidades, y nosotros atrapados en un juego de seducción que ignoraba la vida que nos rodeaba.

La mentira era dulce. Me seducía no solo con su cuerpo, sino con sus secretos y sus medias verdades. Todo en ella parecía una invitación a ignorar la prudencia y entregarse. Yo, incauto, caí. Su risa, su perfume, la forma en que sus dedos se entrelazaban con los míos: todo me hacía olvidar cualquier precaución. Me pedía ponerme sobre ella, abría bien las piernas, se sentaba, acomodaba, esas nalguitas chiquitas pero duritas encontraban con paciencia mi mástil y a doblegarlo hasta venirnos en un festín………………

Capítulo 1: El encuentro que lo cambió todo

Era el para que y el porque


Nos conocimos en una librería de Pueblo Libre, entre estantes polvorientos y el olor a café recién hecho de la cafetería contigua. Yo de vez en cuando con dinero iba a buscar algo para pasar el rato, a veces encontraba buenas páginas que me emocionaban, que alegraban las frías tardes, las noches solitarias y las mañanas del día siguiente con mejores preguntas que hacerme.

Lima despertaba con su caos cotidiano: mototaxis pitando, vendedores ambulantes ofreciendo desde frutas hasta cargadores de celular, y un aire de expectativa en la ciudad.

Ella buscaba un libro de poesía y yo un ensayo sobre la historia limeña.

Nuestras manos se rozaron, nuestras miradas se encontraron, y algo en su sonrisa me atrapó. Nunca imaginé que aquel encuentro inocente se convertiría en una pasión que desbordaría todo control, en un juego de deseos y mentiras que me arrastraría hasta el décimo piso de su apartamento, casi desnudo, contemplando el vacío y preguntándome por qué fui por lana y salí trasquilado………………

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🤦 La Burla del Destino​



📜 Prólogo: La Ley del Esfuerzo Inútil​



Dicen que el esfuerzo y la inversión dan fruto. ¡Mentira cochina! En el campo del amor y la conquista, la única ley que opera es la del chiste cósmico: cuanto más te afanas, más ruidoso es el trasquilón. Aquí están tres pruebas irrefutables de que el destino ama reírse del que se cree con derecho a la "lana".

No solo los hombres intentamos y morimos en esos avatares, también las mujeres en el poder, creen tener todo bajo control; pero al final, sale todo al revés.



El Gerente "Planificado"


Don Federico Valdés
era un gerente brillante, metódico y con el ego calibrado a la perfección. Cuando llegó Laura, la nueva ejecutiva de cuentas, Federico activó su protocolo de cortejo: el Plan Maestro de Conquista Lenta y Segura.

Durante un año, Federico invirtió tiempo, dinero y paciencia.

  • Salidas: Cenas de negocios sofisticadas, entradas para la ópera, brunch elegantes.
  • Gestos: Flores a la oficina, libros de autoayuda que él leía antes para discutir con ella, cumpleaños inolvidables.
  • Posición: Usó su influencia para darle los mejores proyectos, presentándola a gente importante para "su futuro".
Federico creía que, habiendo invertido un año de su valioso tiempo y fortuna, la lana (la relación) estaba asegurada por mérito y persistencia. La tenía al lado; solo faltaba un paso, el final del plan.

Ella no era tonta, esa ropa ceñida a su cuerpo, esas nalgas que heredó de su madre, que el gym le proporcionó y tal vez un retoquito en el cirujano, debía sacar provecho.

Se acercaba con suave menear, el gerente embobado la seguía, se inquietaba, a lo mucho una sonrisa, una pasada de labios, un roce suave, una punteada y esto es.

Hasta se aseguró de contratar a un experto en mujeres. Los consejos fueron en vano, los días de gloria o noches pervertidas no eran para él, no con la fémina en cuestión.

Pero entonces apareció Ramón.

Ramón era el nuevo conserje del edificio. Un hombre de manos ásperas, sonrisa fácil y sin ninguna de las "ventajas" de Federico. Un día, Laura se quedó atascada en el ascensor. Ramón, que no tenía miedo a ensuciarse el mono, la liberó y la calmó con chistes sobre fantasmas en los conductos de ventilación.

A la semana siguiente, Ramón le regaló a Laura un cactus que había rescatado de la basura ("porque necesita más amor que yo, y eso es mucho"). A la segunda semana, Laura pidió unos días de vacaciones.

Federico la encontró en el lobby con una mochila. "Laura, ¿te vas de viaje?"

Ella sonrió, radiante.

"Sí, Federico. Me voy a la playa, al pueblito de Ramón, el conserje. Me ha invitado a conocer a su abuela. ¡Es tan real, tan sencillo! En una semana con él me he reído más que en un año con cualquier otra persona."
Y allí se fue, tomada del brazo de Ramón, cuya única riqueza era su buen humor.

El Desastre: Federico, con su agenda de cortejo de un año arruinada, no obtuvo ni un beso. El conserje, con un cactus y un chiste, se llevó la lana.

Lo que tarde supo el gerente, es que en su propia oficina, escritorio, usando su perfume, sus cosas. Ambos se pachamanquearon de lo lindo.

Se dice que hasta una tanga que él le regalo, fue a parar a su cesto de basura.

Ni el olor al coito y a la buena detonada, tuvo el pobre infeliz.................





👑 La Jefa Inversora



Doña Ernestina del Prado era la dueña de una próspera firma de contabilidad: cincuenta años, acaudalada y con el hábito de comprar lo que deseaba. Se encaprichó de Martín, su joven asistente, un muchacho humilde pero espabilado. Ella iría por la lana del romance patrocinado.

Ernestina diseñó su propio Plan de Inversión Amorosa:

  1. Eliminar Carencias: Lo sacó de su modesto piso a un apartamento de la empresa. Lo vistió con sastres finos. Le dio un coche de la flota.
  2. Mejorar el Producto: "No puedes ser solo mi asistente, Martín. Debes pulirte," le dijo. Lo matriculó en la escuela nocturna para estudiar Administración de Empresas.
  3. Asegurar el Terreno: Le daba días libres, le firmaba cheques para "gastos personales" y lo engolosinaba con la promesa de una futura sociedad.
Martín, agradecido y dócil, cumplía sus órdenes. Ernestina lo veía como una arcilla que ella estaba moldeando para sí misma, la inversión perfecta que le aseguraría un compañero joven y leal.

Para este caso, el joven aprendiz si tuvo que sacrificarse, se olvidaba de con quien estaba y de pasar de un beso a una buena follada. Vio incrementar sus cifras.

Para hacer menos rochosa la situación. Ella le alquiló un depa, pero solo era pa la jornada en especial. Eso si, el tendría que tener surtida la refri, comida rica, trago caro y alguna bagatela mas. Claro, todo con el dinero de la jefa.

La mañosa y enfermita mujer, cierta noche llegó con un sobre todo, nada abajo, nada arriba, solo en tacones, luego de hacerle un baile hot, le dijo que la grabe.

Era hábil para los negocios, por algo su fortuna sigue creciendo, pero en estos menesteres solo sabía improvisar, a penas podía mover los pies.

Por lo menos el joven amante, si, con ganas y mucho fervor, le daba una buena manoseada y sopeada.

Le encantaba el 69, y a veces solo en eso quedaban.

Total, cuando las locuras dominan y si te dan grana, que puedes pedir..........



Seis meses después, durante una clase de Economía, Martín conoció a Camila, una compañera que trabajaba de camarera. Camila compartía sus sándwiches, se reía de sus chistes tontos y le explicaba las fórmulas de costos con un entusiasmo contagioso.

Un viernes, Martín llamó a Doña Ernestina.

"Señora, renuncio. También al apartamento, al coche y al traje. Lo siento, pero no puedo seguir aceptando sus cosas. Me voy a casar."
Ernestina, atónita, preguntó: "¿Con quién? ¿Con quién que pueda darte más de lo que te doy yo?"

"Con Camila, mi compañera de clases. Vamos a abrir una pequeña panadería. No tendremos lujos, pero sí seremos nuestros propios jefes. Gracias por el impulso, señora. La escuela fue una gran idea."
El Desastre: Ernestina había invertido tiempo, dinero, un coche y un máster en un hombre, solo para que él usara ese máster para independizarse y casarse con la primera mujer que no lo trataba como una adquisición. La lana se esfumó en manos de una panadera.




💃 La Ex-Modelo y el Barrio Sediento



Capítulo 1: El Asedio del Barrio

La llegada de Doña Carlota, ex-modelo de alta costura de mediana edad, al barrio de clase media fue un terremoto. Carlota era una "Milf" despampanante, con la huella del glamour en el andar. Su propósito: huir del frenesí de su vida anterior y vivir de sus recuerdos en paz. El barrio masculino, sin embargo, no entendió de paz. Vieron en Carlota la lana más codiciada.

Ella tuvo un pasar por la vida que si los árboles, playas, piscinas y baños de equis lugares hablaran. Tal vez, ella se tendría que ir del país.

No todos la reconocerían, es mas, ella se sentía a gusto así, pasar piola.

Pero sus pechos y cola no, algún sapo, algún enfermo, algún maniático, guardaba posters, souvenirs de ella de sus buenas épocas, como se dice cuando sus tangas y lentejuelas hablaban, muchas manos se hacían solas la fiesta.


El Abogado Prudencio le llevó contratos para que firmara. El Carnicero Roque le enviaba los mejores cortes de lomo. El Panadero Jesús le decoraba la baguette con su nombre. Todos, hombres de bien, con un estatus decente, la cortejaban con ahínco, creyendo que su posición o su billetera serían el consuelo ideal para una dama cansada del lujo. Carlota, simplemente, aceptaba los favores con una sonrisa distante.

Eso si, temprano pasaba por sus negocios, a veces con legins al cuete, otras con la mini chiquita, dejando al descubierto sus pechereques y otras el hilo al abrir las piernas.

Todo un manjar, sus fans se deleitaban con su caminar cadencioso pero provocativo, su mordida de lengua y quizás alguno se ganaba con un buen beso de lengua y nada mas.



Capítulo 2: El Candidato Imposible

Entre la legión de pretendientes estaba Severo, un hombre que rayaba en el despropósito. Severo no tenía profesión fija, vestía siempre con ropa de segunda mano y pasaba las tardes en el parque jugando ajedrez consigo mismo. No tenía dinero, ni estatus, ni glamour. Simplemente observaba a Carlota desde la distancia, sin ofrecerle nada.

Una tarde, Carlota se sentó en el mismo banco del parque. Severo no la reconoció.

"Disculpe, señora," dijo Severo sin levantar la mirada del tablero. "¿Quiere un turno? Soy pésimo, pero honesto."
Carlota aceptó. Jugaron por horas. Severo no la halagó, no la invitó a cenar, ni la comparó con una diosa griega. Simplemente la trató como una más. Hablaron de la inutilidad de los peones, de los árboles y del tedio.

Algo terminó por hacerla caer, cuando el mundano ser se agachó para recoger una moneda, pudo ver por encima del pantalón que no era el promedio de hombre.

A decir verdad, era mas que eso, algo profundo, grueso y que ese olor la inquietó, fue el momento justo para decirse, con este me voy, con este me quedo, con ese saboreo.



Capítulo 3: momentos hots

Una semana después, el barrio estaba de luto. Carlota no estaba. La dejaron plantada en la peluquería, en la carnicería y en la casa del abogado. Todos se reunieron en la plaza para lamentar su partida, convencidos de que "algo" la había asustado.

En eso, apareció Severo. Iba con una maleta pequeña, sonriendo como un idiota.

"Buenos días, caballeros. Si buscan a Doña Carlota, se fue. Me fui con ella."
El abogado, indignado, preguntó: "¿Pero qué le diste? ¡Yo le ofrecí acciones y una hipoteca libre!"

"Yo le di otra cosa," dijo Severo encogiéndose de hombros. "Me preguntó si yo extrañaba la fama y el dinero. Le dije que no, que es un peso inútil. Le dije que si te cansas de un circo, lo último que necesitas es más payasos, por más elegantes que sean."
Carlota y Severo se habían ido en un autobús, con destino a un pueblo costero donde él había prometido enseñarle a pescar. Ella, cansada de ser un trofeo y de la "lana" del estatus, se fue con el único hombre que le ofreció la paz del olvido.

El Desastre: El barrio invirtió en vanidad y posesiones, y la dama eligió la honestidad del menos indicado. La lana del glamour y el buen partido se perdió en un viaje en autobús.

El resto creería que recién comenzaba esa historia.

Lo cierto es que ambos se prodigaron amores, caricias, en el ultimo piso del edificio donde varios vivían.

Sus carnes algo arrugadas no ahuyentaban del placer inmenso que ella te daba.

Sus gemidos, sus aullidos, sus movimientos y esa ternura de una dama veterana que todavía da buen caldo.

Don Severo no solo la uso, también se dice, la alquiló...............
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