Delta200
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Esta historia comienza en el año 2015. En ese entonces, cuando era más joven, viví por un tiempo en la casa de uno de mis tíos. Esa casa colindaba con la vivienda de otro tío, y allí vivía mi primo que es de mí misma edad. Siempre nos hemos llevado muy bien.
Con el tiempo, mi primo consiguió una pareja y comenzaron a vivir juntos en la casa de mi tío. Posteriormente, yo me mudé y empecé a vivir en otro lugar cercano.
A la novia de mi primo yo no la conocía personalmente hasta que, a mediados del 2015, hubo un concierto de rock al que asistimos todos juntos a otros primos, fue allí donde la conocí por primera vez. Conversamos un poco y entablamos una charla breve.
Luego, en algunas oportunidades conversé con ella de forma esporádica. luego comenzamos a comunicarnos por internet, primero por Facebook y luego por WhatsApp. Las conversaciones eran muy triviales: ella me escribía para saludarme, preguntarme cómo estaba. No eran conversaciones constantes, sino de vez en cuando, y siempre con un tono bastante casual.
En el año 2016, ella quedó embarazada y tuvo un hijo, que nació aproximadamente a mediados de ese año. Siempre existía algún tipo de comunicación por WhatsApp. Si bien ella me escribía con cierta frecuencia, yo no lo veía con ningún otro tipo de intención. Al contrario, a mí me parecía pesada y fastidiosa. A veces no le respondía, y otras veces le contestaba de mala manera. Durante un tiempo, las conversaciones fueron así.
Pasaron los años y ella seguía escribiéndome ocasionalmente. Yo, muchas veces, le respondía de mala forma o simplemente no le respondía. Hasta que, a inicios del 2019, me escribió una noche, alrededor de las once de la noche. En esa época yo me dormía temprano, porque me levantaba temprano para ir al gimnasio a entrenar.
Ese día estaba dormido desde aproximadamente las nueve de la noche. Me desperté para ir al baño y, cuando regresaba a la cama, escuché el sonido de un mensaje de WhatsApp. En principio no pensaba responder, solo quería volver a dormir, pero revisé el celular y vi que era ella. Me había escrito para saludarme, “hola, ¿cómo estás?”. No sé qué pasó, pero decidí responderle.
Le contesté el saludo y ella me dijo que estaba bien. Luego me comentó, en tono de broma, que yo era “sobrado”, porque días antes había ido a su casa y no la había saludado. En esa ocasión, yo había ido únicamente a recoger algo de mi primo. Justo había comprado mi carro recientemente. Ella me vio desde la ventana del tercer piso donde vivía. Yo le pedí que llamara a mi primo, él salió, me entregó lo que tenía que darme y me fui rápidamente.
Ella me reclamó que ahora que tenía carro no saludaba. Yo le respondí restándole importancia. En medio de la conversación, ella me dijo que había que coordinar un fin de semana para salir a la playa, junto otros primos. Yo le dije que no había problema y que luego coordináramos.
Ella insistió y me pidió que le dijera una fecha. La verdad, en ese momento yo no tenía muchas ganas de salir, pero le dije que podría ser para fin de mes, quizá un domingo. Aceptó la idea y seguimos conversando.
En un momento, ella comentó que estaba haciendo bastante frío. Yo le respondí que en yo sentía calor. Ella envió unos emojis de risa y luego me dijo, en tono de broma, que tenía frío ya que había mandado a mi primo a dormir a otro cuarto. En ese instante sentí como si hubiera un doble sentido en lo que decía.
Yo le respondí en el mismo tono, diciéndole que para qué lo había votado que, si quería, podía ir a calentarla. Al escribir eso, mi cuerpo se aceleró; sentí que el corazón me latía muy fuerte. Ella no respondió varios segundos y luego respondió con un “jajaja, qué gracioso eres”. Aun así, en ese momento yo estaba muy nervioso y excitado.
Seguimos conversando y le comenté que yo dormía temprano porque iba al gimnasio. Ella me respondió en broma, pero que no veía resultados. En ese momento, yo estaba entrenando bastante bien y tenía una foto solo en boxer. Se la envié y le dije que juzgará ella misma los resultados.
Ella vio la foto y me dijo que era Photoshop. Y que cuando fuéramos a la playa lo vería en persona. Luego le dije que no hacía falta esperar hasta ir a la playa, que podía verlo antes. En ese momento mi corazón latía a mil; tenía miedo de que mi primo pudiera darse cuenta.
Ella tardó unos tres minutos en responder, que se sintieron como una eternidad. Finalmente me contestó que sí le gustaría, y me preguntó ¿cuándo? Yo le propuse al día siguiente. Me preguntó ¿a qué hora?, y calculando mis tiempos de entrenamiento le dije a las nueve de la mañana. Ella aceptó, porque a esa hora llevaba a su hijo al nido y luego tenía tiempo libre hasta el mediodía.
Esa noche no pude dormir. Me la pasé pensando en eso, con la cabeza llena de ideas, hasta que logré dormir de madrugada. Al día siguiente me levanté temprano y fui a entrenar, pero incluso durante el entrenamiento no dejaba de pensar en ella. Luego termine de entrar y me fui a mi casa me duche y salí a buscarla.
Continuará..
Con el tiempo, mi primo consiguió una pareja y comenzaron a vivir juntos en la casa de mi tío. Posteriormente, yo me mudé y empecé a vivir en otro lugar cercano.
A la novia de mi primo yo no la conocía personalmente hasta que, a mediados del 2015, hubo un concierto de rock al que asistimos todos juntos a otros primos, fue allí donde la conocí por primera vez. Conversamos un poco y entablamos una charla breve.
Luego, en algunas oportunidades conversé con ella de forma esporádica. luego comenzamos a comunicarnos por internet, primero por Facebook y luego por WhatsApp. Las conversaciones eran muy triviales: ella me escribía para saludarme, preguntarme cómo estaba. No eran conversaciones constantes, sino de vez en cuando, y siempre con un tono bastante casual.
En el año 2016, ella quedó embarazada y tuvo un hijo, que nació aproximadamente a mediados de ese año. Siempre existía algún tipo de comunicación por WhatsApp. Si bien ella me escribía con cierta frecuencia, yo no lo veía con ningún otro tipo de intención. Al contrario, a mí me parecía pesada y fastidiosa. A veces no le respondía, y otras veces le contestaba de mala manera. Durante un tiempo, las conversaciones fueron así.
Pasaron los años y ella seguía escribiéndome ocasionalmente. Yo, muchas veces, le respondía de mala forma o simplemente no le respondía. Hasta que, a inicios del 2019, me escribió una noche, alrededor de las once de la noche. En esa época yo me dormía temprano, porque me levantaba temprano para ir al gimnasio a entrenar.
Ese día estaba dormido desde aproximadamente las nueve de la noche. Me desperté para ir al baño y, cuando regresaba a la cama, escuché el sonido de un mensaje de WhatsApp. En principio no pensaba responder, solo quería volver a dormir, pero revisé el celular y vi que era ella. Me había escrito para saludarme, “hola, ¿cómo estás?”. No sé qué pasó, pero decidí responderle.
Le contesté el saludo y ella me dijo que estaba bien. Luego me comentó, en tono de broma, que yo era “sobrado”, porque días antes había ido a su casa y no la había saludado. En esa ocasión, yo había ido únicamente a recoger algo de mi primo. Justo había comprado mi carro recientemente. Ella me vio desde la ventana del tercer piso donde vivía. Yo le pedí que llamara a mi primo, él salió, me entregó lo que tenía que darme y me fui rápidamente.
Ella me reclamó que ahora que tenía carro no saludaba. Yo le respondí restándole importancia. En medio de la conversación, ella me dijo que había que coordinar un fin de semana para salir a la playa, junto otros primos. Yo le dije que no había problema y que luego coordináramos.
Ella insistió y me pidió que le dijera una fecha. La verdad, en ese momento yo no tenía muchas ganas de salir, pero le dije que podría ser para fin de mes, quizá un domingo. Aceptó la idea y seguimos conversando.
En un momento, ella comentó que estaba haciendo bastante frío. Yo le respondí que en yo sentía calor. Ella envió unos emojis de risa y luego me dijo, en tono de broma, que tenía frío ya que había mandado a mi primo a dormir a otro cuarto. En ese instante sentí como si hubiera un doble sentido en lo que decía.
Yo le respondí en el mismo tono, diciéndole que para qué lo había votado que, si quería, podía ir a calentarla. Al escribir eso, mi cuerpo se aceleró; sentí que el corazón me latía muy fuerte. Ella no respondió varios segundos y luego respondió con un “jajaja, qué gracioso eres”. Aun así, en ese momento yo estaba muy nervioso y excitado.
Seguimos conversando y le comenté que yo dormía temprano porque iba al gimnasio. Ella me respondió en broma, pero que no veía resultados. En ese momento, yo estaba entrenando bastante bien y tenía una foto solo en boxer. Se la envié y le dije que juzgará ella misma los resultados.
Ella vio la foto y me dijo que era Photoshop. Y que cuando fuéramos a la playa lo vería en persona. Luego le dije que no hacía falta esperar hasta ir a la playa, que podía verlo antes. En ese momento mi corazón latía a mil; tenía miedo de que mi primo pudiera darse cuenta.
Ella tardó unos tres minutos en responder, que se sintieron como una eternidad. Finalmente me contestó que sí le gustaría, y me preguntó ¿cuándo? Yo le propuse al día siguiente. Me preguntó ¿a qué hora?, y calculando mis tiempos de entrenamiento le dije a las nueve de la mañana. Ella aceptó, porque a esa hora llevaba a su hijo al nido y luego tenía tiempo libre hasta el mediodía.
Esa noche no pude dormir. Me la pasé pensando en eso, con la cabeza llena de ideas, hasta que logré dormir de madrugada. Al día siguiente me levanté temprano y fui a entrenar, pero incluso durante el entrenamiento no dejaba de pensar en ella. Luego termine de entrar y me fui a mi casa me duche y salí a buscarla.
Continuará..
